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Crímenes financieros: El caso Bernie Madoff

Examinando a Bernie Madoff, un Robin Hood perverso que atravesó la delgada línea entre legalidad e ilegalidad

Fuente: PONTET

Redactado por: José de la Cruz

Editado por: Anel Ochoa

Publicado por: Scarlett Terry

¿Has oído hablar de Robin Hood? El popular personaje medieval que protagonizó el papel de “bandido justiciero que redistribuye la riqueza robando a los ricos para dárselo a los pobres” (Valdés, 2020). Probablemente, sí. Sin embargo, detrás de su abnegada máscara se esconde un perfil perverso que desfalca a los ricos para enriquecerse él mismo. Entre todos los afines a este mítico personaje destaca Bernie Madoff, quien es responsable de “haber orquestado el más grande esquema Ponzi en la historia de las finanzas, robando un estimado de 65 mil millones en activos financieros (wealth paper) y 17.5 mil millones en dinero” (Block & Jones, 2021, p. 2). De esta manera, la desaparición de la estratosférica cantidad de dinero funciona de ejemplo para revisar los crímenes financieros e intentar acercarnos a las respuestas de cómo y por qué se originan.


Para comenzar, un esquema Ponzi es una práctica de inversión fraudulenta. Para entender mejor el concepto, imagínate una pirámide donde el que se encuentra arriba recibe el dinero del que está abajo, y así sucesivamente a lo largo de toda la pirámide. En otras palabras, el fraude funciona porque se paga a los inversores existentes con fondos recaudados de nuevos inversores. En definitiva, se evidencia que este tipo de estafa no solo genera rendimientos artificiales a quienes se encuentran arriba, sino también, asalta descaradamente a los ambiciosos y faltos de conocimiento. No obstante, ¿hasta qué punto el deseo de convertirse en “millonario” puede significar un peligro para la sociedad? Pues, de acuerdo con las definiciones, la ambición, por un lado, se asocia con la “naturaleza humana y, le otorgan, además, connotaciones benéficas”; pero, por otro lado, se relaciona con “conductas antiéticas o inmorales” (Mandiola, 2017). Así que, la dicotomía en la semántica de la ambición, difícilmente, es el único motivo para atravesar la delgada línea entre legalidad e ilegalidad.


Cabe agregar que, anterior a la Crisis Financiera Global del 2008, se percibía fuertemente una euforia entre los inversionistas y un excesivo apetito por el riesgo. Según las voces del Financial Times y Wall Street Journal, se pensaba que probablemente ya no iba a haber recesiones, por lo que no fue sorpresa que los precios de los activos financieros continuarán aumentando (Velarde, 2022). De este modo, el optimismo desmesurado generó una implacable búsqueda por altos rendimientos, pero ¿a quién se le podría confiar millones de dólares? ¿quién podría generar exorbitantes ganancias a un mínimo riesgo? Oportunamente, como respuesta a este dilema se popularizaron los fondos de inversión y, en particular, la reconocida Bernard L. Madoff Investment Securities LLC (BLMIS).


Aunque al final terminó develando su enorme fraude, se observó un comportamiento similar entre los inversionistas: encontrar el gestor del portafolio conocido para incrementar rápidamente la riqueza. Muy por el contrario, David Swensen, gurú de las inversiones de la Universidad de Yale, señaló que estos fondos eran “un cáncer en el mundo de los inversionistas institucionales y que facilitan el flujo de capital ignorante” (The Economist, 2010). Sin bien, no todos los fondos de inversión merecen ser desprestigiados, la necesidad por “expertos” de inversión abrió la puerta a los maestros del engaño. En ese sentido, tanto el contexto excesivamente optimista como la ansiedad por obtener elevados rendimientos juegan un rol relevante al momento de explicar el origen de los fraudes financieros.


Si continuamos revisando a profundidad el caso Madoff, se observa que la Securities Exchange Commission (SEC) y el gobierno norteamericano fallaron. Pese a que la SEC cumple el rol supervisor y regulador de la bolsa de valores y mercado de opciones de los EE.UU., “incontables personas perdieron más de lo que pueden recuperar y, en algunos casos, perdieron todo lo que poseían” (Block & Jones, 2021, p. 18). Por otro lado, “la regulación gubernamental es incompetente y crea riesgo moral, o una falsa sensación de seguridad, para sus ciudadanos no solo en la industria financiera sino en todos los aspectos de la vida cotidiana” (Block & Jones, 2021, p. 20).


Dicho lo anterior, sugiero prestar atención al concepto microeconómico del riesgo moral, ya que permite entender el origen de la tentación de ciertos individuos a someterse a riesgos innecesarios, debido a que se les libera de su responsabilidad. Para ilustrar, imagina que tus padres te prestan su tarjeta de crédito y confían a tu hermano como tu supervisor. Sin embargo, te percatas de que él está más pendiente de su celular y piensas: si compro lo que quiero, mis padres lo castigarán. Así, confías en esta premisa y compras el PlayStation 5 que tanto anhelabas. Este escueto ejemplo permite identificar que el riesgo moral generado por las instituciones supervisoras es, parcialmente, responsable de que empresas y personas naturales decidan invertir enormes sumas de dinero y asumir riesgos desmedidos. De este modo, se explica por qué personajes como Bernie Madoff cometieron actos inapropiados y poco precavidos.


A pesar de que la International Criminal Police Organization (INTERPOL) señala que los crímenes financieros atentan contra los sistemas financieros globales, obstaculizan el crecimiento económico y causan enormes pérdidas a las empresas y las personas en todo el mundo. En Estados Unidos “el enfoque para castigar los delitos financieros es confuso, indulgente y contraproducente” (The Economist, 2015). Por ejemplo, la senadora norteamericana Warren señaló expresamente que “si infringes la ley, no vas a ir a la cárcel” (The Economist, 2015). Asimismo, juiciosamente indicó que se negocia con las firmas financieras el pago de multas estratosféricas, con el objetivo de no presentar cargos y así no perder su licencia de funcionamiento.


No obstante, es evidente que cuando se encuentra al culpable, tal es el caso de Bernie Madoff, el sistema de justicia norteamericano es severo e impone la ley según corresponda. Aun así, la lucha parece no cesar. Casos de estafa piramidal, insider trading y otras malas prácticas evidencian la débil transparencia de los sistemas financieros. Por tal motivo, es valioso reflexionar sobre los crímenes financieros, al igual que, desarrollar una actitud vigilante y conspicua como Harry Markopolos, el autor de la revelación del esquema Ponzi más grande en la historia.


En conclusión, el hecho que inescrupulosos agentes se atrevan a cruzar la delgada línea de la legalidad no debería instaurar el miedo o angustia a ser estafado. Por el contrario, se debe identificar que el riesgo moral y la ambición pueden ser conductores de maquinaciones; así como el contexto optimista y la indulgencia en el tratamiento de los delitos financieros. Estos cuatro criterios del dilema moral evitan que crucemos el límite de la ilegalidad, pero ¿será suficiente para luchar contra la perniciosa codicia humana por el dinero y poder?


Referencias


Block, W. E., & Jones, C. (2021). A Lesson in Moral Hazard: Why We Should Thank Bernie Madoff. Touro Law Review, 37(1), 11–20. https://digitalcommons.tourolaw.edu/lawreview/vol37/iss1/4

Mandiola, M. (2017). Ambición. Gestión y Tendencias. Universidad Alberto Hurtado. https://doi.org/10.11565/gesten.v2i3.46

The Economist (23 de mayo de 2015). Unfair cop. The Economist: Estados Unidos. https://www-economist-com.up.idm.oclc.org/leaders/2015/05/21/unfair-cop

The Economist (24 de abril de 2010). One and ten, never again?. The Economist: Nueva York. https://www-economist-com.up.idm.oclc.org/finance-and-economics/2010/04/22/one-and-ten-never-again

Valdés, J. R. (10 de enero del 2020). Robin Hood, historia y leyenda de un proscrito. National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/robin-hood-historia-y-leyenda-proscrito_14153

Velarde, J. (2022). La Crisis Financiera Global de 2008: respuesta de política monetaria y lecciones aprendidas.En Ortiz, M., Winkelried, D. (Eds.), Hitos de la Reforma Macroeconómica en el Perú 1990-2020 La recompensa de los Tamías. Universidad del Pacífico, pp. 255-272. https://repositorio.up.edu.pe/handle/11354/3347

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