top of page
  • Carmilio Mendoza Viera

El incesante avance del cambio climático: ¿Cómo proteger a las ciudades costeras?

Las ciudades costeras desempeñan un rol fundamental en la vida económica y cultural de la mayoría de los países alrededor del mundo. Su importancia reside en su fácil acceso marítimo, transporte portuario, relieve plano, atractivo turístico y legado histórico. Sin embargo, el cambio climático ha generado muchos riesgos para estas ciudades debido al aumento de los niveles del agua, inundaciones, ciclones, huracanes y desertificaciones. El costo para estas ciudades se estima en 1 trillón de dólares mientras que el valor de activos vulnerables asciende entre 2 y 3.5 trillones de dólares. En este sentido, este artículo explorará algunos cambios urgentes con la finalidad de salvaguardar el valor económico, social y cultural de estas ciudades.

Redactor: Carmilio Mendoza Editora: Gino Saenz

Publicado por: Christian Carranza


Las ciudades costeras desempeñan un rol fundamental en la vida económica y cultural de un importante número de países alrededor del mundo. Su relevancia reside en su fácil acceso marítimo, transporte portuario, relieve plano, atractivo turístico y legado histórico. Se estima que aproximadamente 896 millones de personas viven en aproximadamente 500 ciudades costeras (Stouhi, 2022). Sin embargo, el cambio climático ha generado muchos riesgos para estas ciudades debido al aumento de los niveles del agua, inundaciones, ciclones, huracanes y la desertificación. El costo de estos riesgos climáticos para estas ciudades se estima en 1 trillón de dólares mientras que el valor de activos vulnerables asciende entre 2 y 3.5 trillones de dólares (Sea Level Rise and Coastal Flooding, 2021). En este sentido, este artículo explorará algunos cambios urgentes con la finalidad de salvaguardar el valor económico, social y cultural de estas ciudades.


Primero, es importante fijar objetivos y compromisos locales respecto al cambio climático para mitigar riesgos. Por ejemplo, el Huracán Sandy que afectó a los Estados Unidos en 2012 propició la conformación del Panel del Cambio Climático de Nueva York. Esta organización está conformada por expertos académicos, sector privado, agencias regionales y sector público urbano que ha diseñado propuestas puntuales para proteger las costas, diseñar servicios críticos de salvavidas, reforzar edificios y diversa infraestructura económica y social, así como la capacitación ciudadana. Así, se ha completado el Paseo Marítimo Rockaway, el cual protege la costa, así como se han establecido nuevas regulaciones legales de códigos de edificaciones que incluyen mapas de inundación y elevaciones mínimas de estructuras sobre el nivel del mar (Sea Level Rise and Coastal Flooding, 2021).


Segundo, se requiere establecer planes y sanciones concretas de modo coordinado en el ámbito internacional. En este aspecto, el Acuerdo de París ha fracasado en monitorear los objetivos trazados por los países que lo conforman. Udvardy, especialista climatológico, sostiene que la mejor forma de proteger a las ciudades costeras vulnerables consiste, precisamente, en implementar estos acuerdos (Bennington-Castro, 2017). Si estos compromisos se cumpliesen, la disminución de las emisiones de CO2 y la limitación de 1.5°C del aumento de la temperatura reducirían extraordinariamente el riesgo del aumento del agua y las inundaciones en las ciudades costeras para 2050. (Sea Level Rise and Coastal Flooding, 2021). De lo contrario, la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera aceleraría el derretimiento glacial y empujaría a las comunidades costeras a crear muros de protección, diseñar edificios elevados o abandonar progresivamente ciudades como Los Ángeles, Yakarta o Nueva York.


Tercero, las ciudades costeras deben establecer planes multisectoriales y estratégicos para recuperar y priorizar la conservación de barreras naturales. En comparación a estructuras artificiales como muros y diques marítimos, estas áreas naturales funcionan de modo más efectivo en términos de solidez y sostenibilidad. Por ejemplo, en Nueva Orleans, las autoridades establecieron un plan de recuperación y restauración de la costa y los humedales en lugar de depender exclusivamente de un sistema de diques para proteger la ciudad contra el curso natural de los ríos. Asimismo, en las ciudades que se ubican por debajo del nivel del mar, la protección de ecosistemas y los malecones ha funcionado de manera más efectiva, y se ha complementado con las estructuras artificiales. Es decir, la estrategia de las municipalidades debe priorizar tanto las barreras naturales como las artificiales (Thead, 2016).


Cuarto, las ciudades costeras deben adaptar su infraestructura frente a los inminentes aumentos del agua y “aprender a convivir con el mar”. En este aspecto, muchas de estas ciudades poseen una amplio historial de estrategias de prevención que datan de hace siglos. Por ejemplo, la cuarta parte del territorio de los Países Bajos se encuentra por debajo del nivel del mar, lo que ha condicionado la planificación urbana de ciudades históricas como Rotterdam. En esta ciudad costera, localizada 90% por debajo del nivel del mar, el sector público siempre ha mantenido una política regional de manejo y defensa hacia el mar. Así, se ha reforzado la construcción de una red artificial de tres mil setecientos kilómetros de diques, presas y malecones, el cual incluye la emblemática barrera de Maeslant del tamaño de dos Torres Eiffel de lado. Estas medidas no son nuevas: en siglo XIII se construyeron presas de protección y drenaje de 400 metros, y en 1850 se edificaron canales para mejorar la calidad del agua (Muggah, 2019). En este sentido, la adaptación de las ciudades costeras debe configurar una nueva visión hacia el cambio climático: aceptar las transformaciones como oportunidades económicas y sociales en lugar de amenazas constantes (Thead, 2016).

Por último, las ciudades necesitan implementar un marco legal para limitar la construcción o expansión de infraestructuras en zonas vulnerables. Por ejemplo, en la ciudad de Dar es Salaam en Tanzania, las autoridades locales establecieron derechos de propiedad para fomentar la formalización de barrios y viviendas situadas en áreas con bajo riesgo de inundación. Así, se propició la reubicación hacia estas nuevas zonas más seguras y resilientes al cambio climático. Además, se fortaleció la movilización y transición de estas familias mediante la provisión de servicios públicos como agua potable, baños públicos, recolección de basura y drenaje de aguas de tormenta (Sea Level Rise and Coastal Flooding, 2021). Por el contrario, si el Estado continúa brindando servicios públicos en zonas de riesgo, entonces estas zonas se beneficiarán de una mayor valuación inmobiliaria o migración progresiva, como sucedió en el centro de la ciudad de Dar es Salaam.


En conclusión, el cambio climático ha planteado nuevos desafíos y oportunidades para las ciudades costeras alrededor del mundo debido a la mayor frecuencia e intensidad de inundaciones, tormentas, huracanes, ciclones y aumento del nivel del mar. En este sentido, es imprescindible fijar medidas para proteger a la población que reside en estas ciudades de alto valor económico y cultural para muchos países. Primero, se deben establecer medidas multisectoriales a nivel local para crear espacios de diálogo entre el sector público, privado y académico. Segundo, se deben fortalecer los tratados internacionales para asegurar el cumplimiento y sanción de objetivos, coordinados entre naciones. Tercero, se debe priorizar la conservación y recuperación de barreras naturales, como los humedales, debido a su eficiencia y valor biológico. Cuarto, las ciudades deben adaptarse y construir estructuras artificiales de protección - muros, canales y diques - que funcionen de modo conjunto con las barreras naturales. Finalmente, se debe fortalecer el marco legal para evitar la expansión de construcciones en zonas vulnerables y fomentar la transición hacia zonas más seguras a través de la formalización inmobiliaria y provisión de servicios públicos. Así, se reducirán los costos públicos de protección y la movilización masiva de la población frente al incesante cambio climático.


Referencias

Bennington-Castro, J. (27 de julio de 2017). Walls Won't Save Our Cities From Rising Seas. Here's What Will. NBC News. https://www.nbcnews.com/mach/science/walls-won-t-save-our-cities-rising-seas-here-s-ncna786811


Muggah, R. (16 de enero de 2019). The world’s coastal cities are going under. Here’s how some are fighting back. World Economic Forum. https://www.weforum.org/agenda/2019/01/the-world-s-coastal-cities-are-going-under-here-is-how-some-are-fighting-back/


Sea level rise and coastal flooding. (11 de noviembre de 2021). C40 Cities. https://www.c40.org/what-we-do/scaling-up-climate-action/adaptation-water/the-future-we-dont-want/sea-level-rise/


Stouhi, D. (30 de marzo de 2022). What does the future hold for coastal cities following the aftermaths of climate change? Arch Daily. https://www.archdaily.com/979393/what-does-the-future-hold-for-coastal-cities-following-the-aftermaths-of-climate-change


Thead, E. (1 de octubre de 2016). Sea level rise: Risk and resilience in coastal cities. Climate Institute. https://climate.org/sea-level-rise-risk-and-resilience-in-coastal-cities/


20 visualizaciones0 comentarios

Entradas recientes

Ver todo
bottom of page