• Javier Ayala

EL QUEBRANTAMIENTO DE TODA UNA TEORÍA

“¿Qué pensarían si les dijera que las grandes teorías económicas son la que caen más fuerte?”

Fuente: okdiario.com


Redactado por: Javier Ayala

Editado por: Anel Ochoa

Publicado por: Scarlett Terry

¿Qué pensarían si les dijera que las grandes teorías económicas son las que caen más fuerte? Es difícil imaginar que los primeros volúmenes del Handbook of Monetary Economics, que es como la biblia de la economía monetaria redactada en 1990 por los más renombrados economistas de la época, y los fundamentos neokeynesianos que dictaban quedarían desfasados en tan solo dos décadas después y, así, la teoría económica tomaría un nuevo rumbo. Por consiguiente, esto significaría un cambio trascendental en poco tiempo, pero ¿por qué sucedería algo así?


El mundo del siglo XX había adoptado una serie de principios básicos de política monetaria, pero, fue hasta que en 2008, la Crisis Financiera Global develó que estos no serían suficientes para entender y enfrentar la crisis. En consecuencia, a los bancos centrales del mundo no les quedó más que utilizar herramientas innovadoras y singulares frente al fenómeno que venció a la teoría neoclásica. De este modo, los fundamentos tuvieron que reformularse y, junto con ellos, los modelos macroeconómicos. En esa misma línea, en los siguientes párrafos, les contaré la historia de uno de los más grandes cambios que tuvo la teoría económica.

Para empezar, podemos situarnos cuando se había alcanzado el consenso para establecer los fundamentos de la política monetaria, el cual fue desarrollado principalmente en el libro Interest and Prices escrito por Michael Woodford. La doctrina hasta antes de la crisis indicaba que la mejor (y única) herramienta del Banco Central para estabilizar la inflación y la producción de un país era la tasa de interés. Además, preocuparse por la estabilidad de los mercados financieros o la volatilidad del precio del dólar no era para nada relevante (Goodfriend, 2007). Como ya sospecharán, con el paso del tiempo, el consenso ya estaba presentando ciertas desviaciones en la práctica. En específico, los países emergentes deben cuidar el nivel del tipo de cambio y mantener una determinada cantidad de reservas (en dólares) en el Banco Central para resguardar el bienestar social, pero estas políticas entraban en contradicción con el modelo consensuado (Chang, 2022).


Por ejemplo, actualmente en Perú, debido a la dolarización parcial, si el precio del dólar sube, la deuda en dólares de los agentes aumenta mientras que su ingreso permanece constante, lo cual perjudica la actividad económica cotidiana de las personas, a esta situación se le llama “Efecto Hoja de Balance” (Quispe et. al, 2009). Por ello, es importante cuidar la vulnerabilidad de los agentes ante subidas abruptas del tipo de cambio. Así, el BCRP utiliza sus reservas internacionales y coloca dólares en el mercado peruano para controlar la tendencia del precio de la moneda extranjera (Rossini, 2016).

Sin embargo, el consenso colapsó cuando cayó la tormenta. Iniciada la Crisis Financiera Global, el libro de Woodford resultó ser inútil tanto para comprender las causas de la crisis como para ofrecer políticas de respuesta o soluciones eficaces. El origen de la crisis se asentaba en el sector de intermediación financiera; no obstante, los modelos teóricos vigentes no lo consideraban como un sector preponderante. Asimismo, la doctrina sostenía que la primera defensa de los bancos centrales ante una crisis económica era bajar la tasa de interés a cero. Empero, luego de que los bancos emplearan su herramienta principal, la economía no obtuvo suficiente liquidez y la actividad económica no se estaba recuperando; el manual de ese entonces ya no tenía nada más que ofrecer (Céspedes et. al, 2017).


En consecuencia, los bancos optaron por aplicar las llamadas “políticas no convencionales” al percatarse de las insuficiencias de la doctrina. Una de ellas es el Quantitative Easing, el cual consiste en que el mismo Banco Central compre activos financieros al público para inyectar liquidez a los mercados (Ledesma, 2013). Efectivamente, los activos totales de la FED antes de la crisis eran un billón de dólares, pero, a inicios del año 2009, durante la crisis, estos ascendieron a 2.3 billones de dólares. En otras palabras, aparte de bajar la tasa de interés a 0,25; la FED colocó mucho dinero en los mercados a través de la compra de activos para resolver el problema de iliquidez (Kiley, 2016).

Con lo mencionado, es menester preguntarse, ¿Qué le faltó al consenso? ¿Qué omitió? Aquí encontramos una (posible) respuesta interesante: El supuesto clave detrás de la teoría del consenso es que los mercados financieros eran perfectos y completos, es decir, las macroestructuras financieras no eran relevantes. Sin embargo, actualmente es claro que la implementación de la política monetaria es a través de los intermediarios financieros: los bancos. Pues, si bien los modelos tradicionales elaboran muy bien el manejo de una sola tasa de interés, en la práctica, existen muchas tasas de interés como tasas de préstamos (activas), tasas de depósitos (pasivas), tasas de bonos del gobierno, tasas en dólares y tasas en soles (Bigio, 2022).


En ese sentido, en el caso peruano, cuando el BCRP inyecta más reservas al sistema altera distintas fricciones que enfrentan los bancos y eso causa que se muevan las diversas tasas de interés, influyendo ciertamente en la actividad económica. Por lo tanto, la cantidad de dinero en la economía es clave, lo cual dejaba como lección que debíamos dar por terminado el divorcio entre los modelos y las estadísticas monetarias y bancarias. Después de la crisis, tuvimos que admitir que las fricciones e imperfecciones financieras juegan un papel primordial, pues sin ellas, las políticas no convencionales, aquellas que nos sacaron de la crisis, son inoperantes (Bigio, 2022).

Lo sucedido en el año 2008 ha motivado al desarrollo de modelos económicos modernos que intentan incluir fricciones dentro del sector de intermediación financiera. Asimismo, las “políticas no convencionales” pasaron a ser “políticas convencionales” debido a que las prácticas como la compra de activos y la acumulación de reservas en países emergentes continuaron vigentes muchos años después de que terminara la Crisis Financiera Global.


Así pues, el nuevo paradigma de la conceptualización de la política monetaria que se constituyó tras la ruptura de la visión prevalente a la crisis ha resultado en mejoras significativas y claras. Estos avances se manifiestan en la satisfactoria respuesta de varios bancos centrales frente a las consecuencias económicas y sociales causadas por la pandemia de COVID-19. En suma, la historia que se acaba de contar refleja un diálogo permanente entre la teoría y la práctica de política monetaria.


Referencias


Bigio, S. (2022). Política monetaria: una nueva perspectiva. En Ortiz, M., Winkelried, D. (Eds.), Hitos de la Reforma Macroeconómica en el Perú 1990-2020 La recompensa de los Tamías. Universidad del Pacífico, pp. 361-370. https://repositorio.up.edu.pe/handle/11354/3347

Céspedes, L. F., Chang, R., & Velasco, A. (2017). Financial intermediation, real exchange rates, and unconventional policies in an open economy. Journal of International Economics, 108(S1), 76-86.


Chang, R. (2022). Política monetaria en países emergentes: manual de instrucciones. En Ortiz, M., Winkelried, D. (Eds.), Hitos de la Reforma Macroeconómica en el Perú 1990-2020 La recompensa de los Tamías. Universidad del Pacífico, pp. 371-382. https://repositorio.up.edu.pe/handle/11354/3347


Goodfriend, M. (2007). How the World Achieved Consensus on Monetary Policy. Journal of Economic Perspectives, 21(4): 47-68.


Kiley, M. T. (2018). Quantitative Easing and the “New Normal” in Monetary Policy. Finance and Economics Discussion Series 2018-004. 86(4), 21-49. https://doi.org/10.17016/FEDS.2018.004

Ledesma, A. (2013) Flexibilización cuantitativa en Estados Unidos y el rendimiento de los bonos del gobierno peruano. Revista Moneda, BCRP N°155.


Quispe, Z., León, D., & Contreras, A. (2009). La Crisis Global 2007-2009 y la Política Monetaria del Banco Central de Reserva del Perú”. Revista Moneda, BCRP Nº139.

Rossini, R. G. (2016). La política monetaria del Banco Central de Reserva del Perú en los últimos 25 años. En G. Yamada, & D. Winkelried (Eds.), Política y estabilidad monetaria en el Perú: Homenaje a Julio Velarde, Banquero Central del año 2015 (pp. 23-35). Universidad del Pacífico. https://hdl.handle.net/11354/3188

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