• Scarlett Terry Arias

¡Gracias por su sacrificio!


Redactor: Diego Sánchez

Editor: Giuliana Piedra


El siglo XXI se caracteriza por la llegada de la humanidad a los últimos estadios de desarrollo en diferentes ámbitos: educación, salud, economía, etc. En efecto, tópicos como el hambre, la peste o la guerra; situaciones que eran recurrentes generación tras generación, se han visto reducidas notablemente por la colaboración humana. Si bien es cierto que el mundo aún no es perfecto, sí existe una solución para erradicar cualquier tipo de problema que pueda aquejar a la sociedad (Harari, 2013). Esta situación ha conducido a que la raza humana considere que se encuentra en una posición privilegiada en el mundo, donde lo que prima es su fortaleza. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha demostrado la fragilidad en la que se encuentran hombres y mujeres: la peste está tambaleando todo lo que se creía establecido y demostró que la pseudo fortaleza que se poseía era en realidad una fragilidad disfrazada. Dentro de tanta oscuridad, los tiempos turbulentos que acaecen, nos permiten revalorar el sentido de comunidad manifestado en personas que día tras día persiguen uno de los fines más altruistas que puede haber: ayudar al prójimo y que, de ser necesario, ofrecerían sus vidas para salvar a las personas. El siguiente artículo tiene como objetivo hacer un pequeño pero sincero homenaje al cuerpo sanitario, al Cuerpo General de Bomberos del Perú, las fuerzas del orden y Fuerzas Armadas por su entrega y desprendimiento a lo largo de estos meses.


¿Qué llevaría a un joven estudiante de medicina a inocularse una enfermedad mortal? El 5 de octubre de cada año se conmemora el Día de la Medicina Peruana, fecha en la cual Daniel Alcides Carrión pierde la vida tras investigar, mediante un proceso invasivo de inoculación, la “fiebre de la Oroya”. ¿Por qué alguien realizaría eso? Esta fiebre cobraba la vida de decenas de personas y era necesario estudiarla para poder enfrentarla. Carrión sabía que para investigar se necesitaba voluntarios humanos. Sin embargo, ¿quiénes iban a serlo, sabiendo las posibles consecuencias? Es por eso que él decidió participar y así documentar bajo su puño y letra cada síntoma y cada nuevo dato que descubría, lo cual luego sirvió para analizar la validez de suposiciones que existían sobre la enfermedad (Laval, 2003). De manera similar, al 22 de marzo del 2021, más de cuatrocientos médicos peruanos ya habían fallecido tras haberse infectado del virus del COVID cuando realizaban su labor médica. (Redacción RPP, 2021). Sí, luchan muchas veces en una guerra sin cuartel en una franca ausencia de los “pertrechos” necesarios para detener la “carga” de la enfermedad. No obstante, nunca se rinden y continúan atendiendo, con lo que tengan, a todas las personas posibles. Sí, atienden muchas veces a esa sociedad civil que no empatizaba con sus demandas o exigencias y que ahora observa cuán importante es apoyar a este sector. Sí, siguen apoyando con una sonrisa en el rostro y a veces hasta ofrendando su propia vida. A ustedes hijos de Carrión, ¡gracias por su sacrificio!


Juan Antonio Alarco Espinoza, en 1866, pasaría a la posteridad al convertirse en el primer mártir del Cuerpo General de Bomberos del Perú. Bajo la icónica frase: “Soy peruano, a mí me toca”, murió tras la detonación de un explosivo cuando procedía a cargar el cañón de una batería de artillería en plena fragua en el Combate del 2 de Mayo. Así como él, desde la fundación desde hace más de 100 años de la primera compañía de bomberos voluntarios en 1860 en la ciudad de Paita, los hombres y mujeres de fuego han estado apoyando a la ciudadanía, persiguiendo un fin que solo busca la ayuda desinteresada (Coz, 2009). Esta característica está escenificada claramente en el actuar que han tenido a lo largo de la pandemia los bomberos peruanos: extinción de incendios, guardias nocturnas, operaciones de salvataje, atención de urgencias médicas, entre otras labores. Si bien es cierto que saben a lo que se exponen al estar en contacto con tal o cual persona, en ningún momento dudan en poner su vida a disposición del prójimo. Quién mejor lo puede explicar que Mario Casaretto, jefe de la Cuarta Comandancia Departamental de Lima que, luego de pasar internado más de 40 días en UCI, en ningún momento titubea al mencionar que desea aún servir al Cuerpo General de Bomberos del Perú, obviamente, luego de su recuperación (Palacios, 2021). A ustedes, hombres y mujeres de fuego, ¡gracias por su sacrificio!


Cuando la patria llama al deber, el alma exige acudir raudamente. Alipio Ponce (Policía Nacional del Perú), Francisco Bolognesi (Ejército del Perú), Miguel María Grau Seminario (Marina de Guerra del Perú) y Abelardo Quiñones (Fuerza Aérea del Perú) son héroes de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú que ofrendaron su vida en dos de las guerras más importantes de nuestra nación: la Guerra del Cenepa (1941) y la Guerra del Pacífico. Ahora, la guerra no es contra un enemigo externo o visible, sino con uno que usa como huésped a los propios hermanos y que ataca rápida y sigilosamente. Este enemigo ha impulsado situaciones desleales relacionadas con la criminalidad, pero también ha propiciado un desorden que impide gestionar eficientemente la pandemia (aglomeraciones, fiestas, reuniones, etc. sin ninguna medida de protección). Por un lado, para luchar contra la criminalidad, los policías han acudido rápidamente a comisarías y calles para evitar actos ilícitos. Por otro lado, para apoyar al orden interno, aparte de las Fuerzas Armadas activas que han tomado participación, se incorporaron sin ninguna coacción los miembros de reserva para vigilar que se cumplan las disposiciones del Gobierno. La labor de todas estas personas implica también separarse de la propia familia y saber que tal vez no van a poder abrazarlos. En el peor de los casos, no verlos nunca más si pierden la vida. A pesar de esto, tal cual los héroes que se describieron al inicio, estos peruanos y peruanas han decidido poner el pecho por nosotros. A ustedes, hijos de la Patria, ¡gracias por su sacrificio!


Para concluir, no quisiera finalizar este escrito sin antes haber resaltado el carácter republicano que cada una de las instituciones mencionadas han manifestado. Esa acción de tomar parte en la coyuntura actual con la posibilidad de perder la vida es algo muy loable. Sin tan solo todos nosotros actuáramos solidariamente y sin distinciones, engrandeceríamos nuestro país. Se menciona que las crisis muchas veces sacan lo peor de las personas. Es cierto. Sin embargo, los momentos difíciles también hacen relucir lo mejor de ellas y pueden transformar todo para bien. Construyamos esa nación que todos queremos; tenemos ejemplos de sobra en cómo actuar en nuestros médicos, enfermeros, bomberos, policías y Fuerzas Armadas. A todos ellos, ¡gracias por su sacrificio!


“Dentro de tanta oscuridad, los tiempos turbulentos que acaecen, nos permiten revalorar el sentido de comunidad manifestado en personas que día tras día persiguen uno de los fines más altruistas que puede haber: ayudar al prójimo y que, de ser necesario, ofrecerían sus vidas para salvar a las personas.”



Referencias:

  1. Coz, J. (2009). Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú al Cierre del Milenio 1860-2000. Lima: Comandancia General del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú.

  2. Harari, Y. (2013). Homo deus, breve historia del mañana. Perú: Penguin Random House Grupo Editorial.

  3. Laval, E. (2003). Daniel Alcides Carrión. Revista chilena de infectología, 20, 36-36.

  4. Palacios, M. (2021, 4 de mayo). Mario Casaretto, el bombero que sobrevivió al COVID-19 tras 44 días en UCI [ENTREVISTA]. Perú 21. Sitio web: https://peru21.pe/lima/mario-casaretto-el-bombero-que-sobrevivio-al-covid-19-tras-44-dias-en-uci-entrevista-pandemia-bomberos-del-peru-noticia/

  5. Redacción RPP. (2021, 22 de marzo). Perú alcanzó los 400 muertos por la COVID-19. RPP. Sitio web: https://rpp.pe/peru/actualidad/coronavirus-peru-alcanzo-los-400-medicos-muertos-por-la-covid-19-noticia-1327342?ref=rpp


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