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Incertidumbre a caballo: 100 días con Castillo



Columna Editorial


“Tener un gran poder conlleva una gran responsabilidad” —Franklin D. Roosevelt.

Esta popular frase no solo aplica a los superhéroes, sino a todas las personas cuyas decisiones y acciones pueden afectar el presente y futuro de millones de personas. En particular, ser Presidente de la República conlleva a identificar las oportunidades de mejora y reconocer los problemas prioritarios del país, con el fin de formular y ejecutar un plan de acción eficaz. Solo así se pueden lograr esos cambios de gran magnitud que la población necesita. En relación a ello, después de varios meses del gobierno de Pedro Castillo, se ha observado un gran número de aciertos y desaciertos, lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿tiene lo necesario y suficiente para gobernar al país y no sumergirnos en otra crisis?

Para responder esta interrogante, un análisis de estos primeros cien días de su gobierno nos puede ayudar a comprender si los presagios de millones de peruanos eran, en efecto, amenazas hacia la estabilidad económica y política del país. Para este fin nos apoyaremos en Greenstein (2005), quien plantea seis cualidades que configuran el desempeño presidencial. Nos centraremos en tres de ellas, las cuales consideramos engloban lo que se necesita en este cargo. Y como bien menciona, el ocupante del sillón presidencial debe atravesar el más detenido escrutinio.

Un débil liderazgo

En primer lugar, una de las cualidades que indican un buen desempeño del presidente es que tenga una visión política y objetivos claros. El Jefe de Estado no debe solo plantearse metas viables, sino que también debe asegurarse de que estas sean constantes en el tiempo para no crear incertidumbre. De contar con una visión política deficiente, se incurre en el riesgo de tomar acciones ineficaces que finalmente traerán consecuencias negativas para el país (Greenstein, 2005). Dado ello, tras los primeros cien días del gobierno de Pedro Castillo, surge la interrogante sobre si las medidas planteadas para su gobierno han resultado ser un desafío muy grande para llevar a la práctica, especialmente para una bancada y un dirigente que evidentemente suelen recurrir a la improvisación.

En segundo lugar, Greenstein (2005) indica que el presidente debe contar con capacidad organizativa, pues necesita elegir a un equipo de personas calificadas que puedan brindarle asesoramiento en un campo determinado y, además, puedan realizar de forma efectiva las tareas que les sean delegadas. Asimismo, si bien estas personas deben de tener su confianza, esta característica no sería suficiente, puesto que no implica que estén capacitadas para asumir cargos que requieren un alto nivel de compromiso y experiencia, como lo es, por ejemplo, el pertenecer al gabinete ministerial. En ese sentido, para una gran parte de la opinión pública, incluyendo aquellos que votaron a favor de Castillo, el nombramiento de Guido Bellido como Premier trajo mucha preocupación, pues se caracterizaba por tener su propia agenda política. Casos como este se vienen repitiendo a lo largo de su gobierno, así, el desencuentro de ideas entre el presidente y su equipo no hace más que resquebrajar su legitimidad como mandatario.

En tercer lugar, el presidente debe cultivar una reputación entre los demás sectores políticos y transmitir una imagen de persona capaz y hábil para manejar al país de forma eficiente (Greenstain, 2005). Sin embargo, el 64% de los peruanos no considera que el presidente tiene capacidad de liderazgo (Ipsos, 2021). Por ello, se esperaría que demuestre tener un correcto desenvolvimiento a nivel de habilidad políticas para así ganar legitimidad. Esto no ocurre. Pedro Castillo ha demostrado poca voluntad por mantener una comunicación honesta y fluida con la población. Su preferencia por hacer declaraciones mediante mítines, representantes del partido, tweets o breves declaraciones, y no por medios más adecuados o aceptados, como entrevistas a la televisión o a la prensa escrita, demuestra su falta de asesoramiento en cuanto al manejo del país.


Así, vemos que los numerosos escándalos que han tenido lugar durante el gobierno de Castillo dejan mucho que desear. Gran parte de la población está a la espera de mayor claridad en torno a sus decisiones, pero Castillo parece no estar dispuesto a brindarla. Asimismo, valdría también la pena esclarecer su actual posición política, porque, a pesar de que se vio un cierto cambio de dirección hacia una posición un poco menos conservadora y más abierta a la empresa privada cuando volvió de su gira internacional, esta sigue variando en cada declaración que hace.


El costo de la incertidumbre


Por un lado, podemos formular una crítica hacia la claridad y concordancia de los objetivos del presidente. Sin lugar a dudas, debe tener como prioridad el establecer una comunicación continua y precisa con los diversos actores involucrados en la reactivación económica. Las contradicciones en torno a las políticas establecidas o por establecer no pueden tener lugar en el debate económico del país, más aún al ser provenientes de un gobierno que enfrenta gran oposición.

Llaman la atención las propuestas formuladas en su plan de gobierno “Perú al Bicentenario - Sin corrupción” (Perú Libre, 2021). Por un lado, se plantea un enfoque de economía mixta; el Estado buscará fortalecer su rol como regulador, a la vez que incentivará la participación de las empresas privadas que invierten en el Perú. Por otro lado, se marca como objetivo el desarrollo rural agrario para la gestión de una agricultura con enfoque territorial y “desde abajo”. Ambas propuestas están formuladas de una forma tan ambigua que no sorprenden las discusiones en torno a ellas por parte de la opinión pública. Dentro de estas, la necesidad de un diálogo abierto con las empresas privadas.

Con los planes para realizar una segunda reforma agraria se estaría excluyendo a los empresarios del proceso de toma de decisiones que finalmente rompería la cadena productiva del sector agrario y de riego. Si bien se llamó a los representantes del sector privado a participar junto al Grupo de Trabajo Sectorial, esta invitación fue realizada días después de emitirse la resolución ministerial (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas, CONFIEP, 2021). Esto es tan solo un ejemplo de los varios factores que han inducido el nivel de confianza empresarial a la baja. Según una encuesta recogida por el BCR (Redacción Gestión, 2021), a pesar de que la expectativa del empresario sobre la economía a tres meses ha incrementado a 35 puntos de los 34 que percibió en agosto, esta sigue perteneciendo al tramo pesimista (<50).

Luego, también podemos afirmar que la rebaja de la calificación crediticia peruana ha sido fruto de las tensiones políticas que, si bien no las ha originado el presente gobierno, sí las ha exacerbado. Las señales mixtas que se dan entre el presidente y su equipo de ministros contribuyen a conflictos dentro del mismo poder Ejecutivo y, por lo tanto, representan una amenaza hacia la gobernabilidad y estabilidad política y económica del país. Y si bien es cierto que las finanzas públicas influyen en la calificación, los factores políticos también tienen un peso significativo en el proceso (Villar, 2021).

Moody’s fue la primera en realizar esta rebaja, de A3 a Baa1, a inicios de septiembre. Más adelante, a mediados de octubre, Fitch rebajó su calificación a la deuda peruana de BBB+ a BBB. Aunque cada agencia calificadora tiene sus propios parámetros y escalas para evaluar el riesgo crediticio de un emisor de deuda, se puede dividir de forma general estos ratings: el grado de inversión y el grado especulativo. Así, a pesar de esta pérdida de calificación, el Perú se ha mantenido en el grado de inversión, lo cual es un gran alivio, pues perder este título resultaría en un encarecimiento o hasta el impedimento de obtener financiación del mercado de capitales (BBVA, 2018). Sin embargo, Castillo debe estar alerta de las consecuencias de sus acciones, además de que debe mostrar una actitud de cambio respecto a los errores cometidos. De esto dependerá un reajuste a las expectativas del desempeño económico del país a mediano plazo.


Por último, también se puede concluir que la variabilidad del dólar no es más que un síntoma de la perspectiva de los peruanos ante lo que Castillo ofrece. Algunos hitos de su gobierno hasta el momento lo evidencian. A comienzos de su administración, sus controversiales decisiones en torno al nombramiento de ministros y la falta de diálogo con la población respecto al tema elevó al dólar a un máximo histórico. Ahora, uno de los últimos acontecimientos que sorprendió a los mercados fue la renuncia de Guido Bellido y su reemplazo por Mirtha Vásquez, lo cual llevó el dólar a la baja. Sin embargo, esto deja con la interrogante sobre si Castillo estaría alejándose de los ideales planteados por Vladimir Cerrón para optar por una posición más moderada. Todo esto prueba que la deficiente capacidad organizativa es una variable importante dentro de su gestión que, a largo plazo, solo presagia la permanencia de un dólar inestable.

En conclusión, los puntos desarrollados por Greenstein (2005) sirven como guía para analizar la gran labor de liderar un país. Por un lado, la ausencia de una postura política definida condiciona el accionar de Castillo, lo cual lo lleva a tomar decisiones ineficaces. Además, su equipo, al mostrarse fragmentado, aviva aún más los conflictos en el interior de los poderes del Estado. También, cuenta con casi nula voluntad para comunicarse efectivamente con la ciudadanía, lo que genera una pérdida de legitimidad irreparable. Tras más de cien días de gobierno, Pedro Castillo no ha mostrado tener intención alguna por lograr llenar ese vacío político que deja su gobierno y, por lo tanto, no llega a tener lo necesario para poder gobernar un país. Todo esto da terreno a una incertidumbre que se agrava progresivamente, en especial en el ámbito económico, pues resulta ser un punto que afecta la vida de cada uno de los ciudadanos. Por ello, sus esfuerzos por calmar a los agentes económicos no serán suficientes si es que no consigue ser un operador político con una visión clara, tener buena capacidad organizativa y potenciar las habilidades políticas que le permitan ser el líder que la economía peruana necesita en estos tiempos de crisis.




Referencias


BBVA (08 de marzo de 2018) ¿Qué son las agencias de “rating” o agencias de calificación? https://www.bbva.com/es/las-agencias-calificacion-rating/

Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (25 de septiembre de 2021). El Gobierno del Presidente Castillo excluye al sector privado en los grupos de trabajo sectoriales a pesar de sus múltiples mensajes de unidad dentro y fuera del país. https://www.confiep.org.pe/prensa/el-gobierno-del-presidente-castillo-excluye-al-sector-privado-en-los-grupos-de-trabajo-sectoriales-a-pesar-de-sus-multiples-mensajes-de-unidad-dentro-y-fuera-del-pais/


Greenstein, F. (2005) Presidents, their styles and their leadership. Center for Public Leadership. https://core.ac.uk/reader/4420407


Ipsos. (2021). Opinión pública en el Perú. https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2021-10/Informe%20Encuesta%20Nacional%20-%20Lampadia%2027%20de%20octubre%202021%20Pr..pdf


Perú Libre. (2021). Plan de Gobierno: Perú al Bicentenario - Sin corrupción. https://perulibre.pe/plan-bicentenario.pdf


Redacción Gestión (03 de septiembre de 2021). Expectativas empresariales en su peor momento, según encuesta del BCR. Diario Gestión. https://gestion.pe/economia/expectativas-empresariales-en-su-peor-momento-segun-encuesta-del-bcr-noticia/


Villar, S. (20 de octubre de 2021) Lo que explica Fitch sobre la rebaja en la calificación crediticia del Perú. Bloomberg Línea. https://www.bloomberglinea.com/2021/10/20/lo-que-explica-fitch-sobre-la-rebaja-en-la-calificacion-crediticia-del-peru/


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