• María Fernanda Flores

Un fenómeno llamado informalidad

"La informalidad debe ser entendida como un fenómeno complejo y multifacético."


Redactado por: María Fernanda Flores

Editado por: Hannah Caparo

Publicado por: Gonzalo Alvis


Actualmente, la informalidad es un término usado para describir al grupo de firmas, trabajadores y actividades que operan fuera del marco legal y regulatorio o fuera de la economía moderna (BCRP, 2018). Por ejemplo, están las empresas y profesionales evasores de impuestos, trabajadores sin contratos o beneficios, empleados que ganan menos del salario mínimo, entre otros. En nuestro país, de forma particular, se escucha el término “informalidad” con frecuencia; ya sea en diarios, informes del Banco Central de Reserva del Perú o incluso noticias acerca de la COVID-19. Así pues, la mayoría de balances tienen índices para medir la informalidad.


En tal contexto, al año 2018, Norman Loayza, perteneciente al grupo de investigación del Banco Mundial, señaló que, en el Perú, el sector informal produce alrededor del 40% del Producto Bruto Interno y emplea a un aproximado del 70% de los trabajadores en el país. Si bien la informalidad es excesivamente alta, ha decrecido a un ritmo de 1 punto porcentual anualmente hasta el 2019. Sin embargo, aún quedan vacíos por llenar: ¿Es la informalidad netamente negativa? ¿Cómo se ve la informalidad luego del shock inicial de la pandemia? ¿Existen maneras de abordarla? El siguiente artículo abordará las respuestas a estas preguntas considerando el caso peruano de los últimos años.


¿Qué implica la informalidad?

Cabe resaltar que la informalidad debe ser entendida como un fenómeno complejo y multifacético. Se puede establecer por dos grandes conceptos, los cuales no necesariamente son excluyentes (Loayza, 2015): por la falta de desarrollo ante carencia de capital físico y humano; y por la mala gobernanza, ya sea por considerar regulaciones excesivas o mantener los servicios públicos deficientes. En consecuencia, la informalidad puede ser considerada una señal de la existencia de cierta disminución del crecimiento económico en un país.


Sin embargo, ¿será que la informalidad presenta algún rasgo positivo? Sin duda, es una premisa bastante debatible, pero dependerá del enfoque del análisis. Si bien las empresas informales no contribuyen con el pago de impuestos, estas sí permiten que algunos segmentos de la población -en su mayoría vulnerables- generen ingresos, lo cual reduce la brecha de desigualdad en el país (Loayza, 2018).


Asimismo, algunos expertos señalan que es preferible la informalidad al desempleo o a la incursión en actos delictivos. En efecto, el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP, 2020), identificó que el mayor número de empresas y trabajadores informales se encuentra en el sector servicios (trabajadores independientes, empleados domésticos y ambulantes), seguido del sector comercio y manufactura.


Evidentemente, la informalidad es un fenómeno que ha permanecido en los indicadores de desarrollo del país durante mucho tiempo. Estuvo desde sus inicios y solo ha aumentado o disminuido desde entonces. Al 2020, el Perú tuvo la más alta tasa de empleo informal en Latinoamérica, e incluso antes de la pandemia, la situación ya era complicada (Gozzer, 2020).


¿Qué sucedió en la pandemia y cómo quedó el sector informal luego del coronavirus?

En 2019, siete de cada diez personas tuvieron un empleo informal (INEI, 2019). Las condiciones en las que ya se encontraban estos trabajadores evidenciaban una carencia de protección básica, baja cobertura de seguridad social, un acceso limitado a servicios de salud de calidad, entre otros. Esto, sumado con el confinamiento y la paralización gradual de las actividades de diversos sectores económicos, afectó de manera significativa a los mercados. Considerando la información del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en abril del 2020, la reducción neta de puestos de trabajo formales fue de 160 mil, la cifra más alta desde el inicio del confinamiento.


Si bien el impacto inicial fue bastante grande; en el trimestre junio-agosto 2020, periodo en el cual ya había culminado el confinamiento, la disminución de la población ocupada en Lima Metropolitana fue menor comparada con el mismo periodo del año anterior. Esto causó que que la tasa de empleo informal disminuyera. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo (2020) expuso que la situación de las mujeres era especial: “las mujeres entrevistadas señalaron que las principales barreras para su formalización se encuentran ligadas a la falta de formación, el embarazo o maternidad, estereotipos de género y discriminación por características físicas”.


En este sentido, a nivel nacional, la situación de la mujer en el mercado laboral informal se vio aún más perjudicada que el promedio; conllevándolas a acceder a puestos de trabajo donde ganen menos que el sueldo mínimo y deban repartir su tiempo entre horas que le dedican al trabajo remunerado y sus actividades domésticas. Ciertamente, el panorama aún no es estable. A pesar de los esfuerzos del gobierno para dinamizar la actividad económica y recuperar los índices de empleo formal de antes de la pandemia, aún no se ha logrado un acercamiento a dichos objetivos.


Entonces, ¿existen maneras de abordar la informalidad? La idea es reducir la informalidad, pero no de cualquier modo, sino a través del aumento de los beneficios de la formalización y reducción de sus costos (Loayza, 2018). Esto puede lograrse a través de una modernización al marco regulatorio, racionalización del sistema tributario, implementación de políticas para aumentar la productividad laboral y la dinamización del mercado de trabajo. Como es notable, es necesario llevar un proceso integral para que ocurra un cambio: desde la flexibilidad laboral hasta la protección social y especialización en los sectores en busca de una mejor productividad.


De hecho, ya existen precedentes exitosos en algunos países latinoamericanos que se esfuerzan por combatir la informalidad. Un claro ejemplo de ello es Colombia, donde la reforma tributaria de 2012 —la cual se centró en reducir los costos laborales— redujo las contribuciones a la nómina pagadas por el empleador en 13.5% (Cárdenas, et al., 2021). Ante ello, diversos estudios señalaron que el empleo formal se incrementó en más del 3% y los salarios formales subieron en 1.9% aproximadamente.


A nivel de fiscalización y disuasión, “Brasil es un caso emblemático del uso de un mayor número de inspectores para reducir la informalidad” (Cárdenas et al., 2021). Entre 2003 y 2012, el porcentaje de trabajadores vigilados por inspectores se incrementó en 34 puntos porcentuales. Tras hacer un análisis al respecto, se encontró que el aumento en la tasa de inspección laboral tuvo efectos positivos sobre la formalización de trabajadores; las empresas comenzaron a pagar más impuestos y hubo contribuciones importantes a la seguridad social.


En conclusión, aun cuando la informalidad tenga algún rasgo positivo, el impacto luego de la llegada del coronavirus ha dejado al mercado de trabajo sumamente vulnerable. Hay millones de personas que aún no recuperan las condiciones laborales que tenían antes de la pandemia y han recurrido al desempleo o a la informalidad. En contraste, sí existen maneras en las que se puede abordar este fenómeno: es un proceso largo en el que deben aportar todas las partes implicadas, mas no es imposible lograr un cambio con las políticas estatales adecuadas y el correcto dinamismo de los mercados.



Referencias


Cárdenas, M. Fernández, C, & Rasteletti, A. (2021). Cuatro estrategias fiscales para reducir la informalidad en América Latina y el Caribe. https://iadb.org/gestion-fiscal/es/cuatro-estrategias-fiscales-para-reducir-la-informalidad-en-america-latina-y-el-caribe/


Defensoría del Pueblo (2020). Estado de emergencia sanitaria: El problema de la informalidad laboral en una economía confinada. Serie de Informes Especiales Nº 02-2022. https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2020/04/Serie-de-Informes-Especiales-N%C2%B0-02-2020-DP-Problema-de-la-informalidad-laboral-en-una-economia-confinada.pdf


Gamero, J., Pérez, J. (2020). Perú: impacto de la COVID-19 en el empleo y los ingresos laborales. Organización Internacional del Trabajo.

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---americas/---ro-lima/documents/publication/wcms_756474.pdf


Gozzer, S (2020, 19 de Marzo). El reto de poner en cuarentena a millones en América Latina, donde mucha gente sobrevive día a día. Foro Económico Mundial.

https://es.weforum.org/agenda/2020/03/el-reto-de-poner-en-cuarentena-a-millones-en-america-latina-donde-mucha-gente-sobrevive-dia-a-dia/


INEI (2019). Producción y empleo informal en el Perú. Cuenta Satélite de la Economía Informal 2007-2018. Recuperado de:

https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1701/libro.pdf


Loayza, Norman (2015). Causas y consecuencias de la informalidad en el Perú. Revista de estudios Económicos, Banco Central de Reserva del Perú.

https://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Revista-Estudios-Economicos/15/Estudios-Economicos-15-3.pdf


Loayza, Norman (2018). La informalidad en el proceso de desarrollo y crecimiento. [presentación de diapositivas]

https://www.bcrp.gob.pe/docs/Proyeccion-Institucional/Encuentro-de-Economistas/2018/ee-2018-loayza.pdf

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